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GUÍA: CÓMO CONTROLAR RABIETAS EN NIÑOS DE 6 AÑOS

GUÍA CÓMO CONTROLAR RABIETAS EN NIÑOS DE SEIS AÑOS
GUÍA CÓMO CONTROLAR RABIETAS EN NIÑOS DE SEIS AÑOS
GUÍA: CÓMO CONTROLAR RABIETAS EN NIÑOS DE 6 AÑOS
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Es normal que los niños hasta los 2 años tengan rabietas y pataletas cuando sus padres no lo dejan hacer su voluntad.

También es normal que a esta edad esas rabietas sean intensas, pero los padres no deben perder la calma.

Y para controlar a su hijo lo mejor es dejarlo solo en un lugar seguro donde el niño no pueda escapar.

Introducción a la templanza

A medida que el niño crece normalmente deja de ser tan temperamental y no arma tanta alharaca cuando se le niega algo o cuando tiene encuentros con otro niño por un juguete.

A los 6 años un niño ya se controla y no se enoja al grado de tirarse en el piso y llorar desenfrenadamente.

Los niños de 6 años entienden las palabras y si desde más temprano se le ha venido hablando y explicando las consecuencias para él de tener estos arranques de ira, él sabrá que sus padres tienen la razón y que debe comportarse de otra manera.

Pero si de vez en cuando su carácter aflora y vuelve a tener una rabieta, los padres deben actuar con mucha paciencia.

En ningún momento deben gritarle, amenazarlo o golpearlo ya que con esto le están enseñando al niño que las situaciones difíciles y fuera de control se solucionan de esa forma.

Es difícil pensar calmadamente con un niño llorando a todo pulmón y exigiendo de sus padres lo que quiere, ya que las rabietas siempre se desencadenan porque el niño quiere algo que se le niega por algún buen motivo.

Es importante que los niños tengan reglas que seguir para que así cuando tengan rabietas los padres se las recuerden y puedan controlarlo más fácilmente.

Niños difíciles: desobediencia, rabietas, negativismo

Los niños también tienen su forma de ser y su carácter, hay niños muy dóciles y dulces que muy pocas veces tienen arranques de ira y pataletas.

Estos niños son fáciles de controlar cuando por una razón le da una rabieta, sus padres cuando esto sucede le hablan con suavidad pero son firmes y le recuerdan que ese comportamiento no le dará buenos resultados.

Pero la cosa es muy distinta si el niño es de carácter fuerte, imperativo y por todo hace una rabieta sin importarle si está en la casa, escuela o en la calle.

En la mayoría de estos casos los niños que tienen este comportamiento son muy mimados y consentidos por lo que disciplinarlos no es nada fácil.

Los padres deben desde que el niño es muy pequeño hacerle entender que aunque le den juguetes, lo besen y carguen en brazos quienes tienen la autoridad son ellos.

Los niños son desobedientes porque los padres son permisivos y no le imponen reglas para que el niño las siga.

Además no lo castigan o reprenden cuando el niño comienza a mostrar estas señales de malcriadez, y todo porque lo consideran muy pequeño para imponerle normas.

Cuando los padres y familiares observan que el niño no es educado, no obedece y quiere siempre hacer su voluntad deben ponerle correctivos ya que a medida que va creciendo es más difícil controlarlo y disciplinarlo.

Posibles causas

Dentro de las posibles causas que originan las rabietas en los niños de 6 años y más edad pueden deberse a:

  • La falta de educación en Control emocional o inteligencia emocional, se evidencia cuando al niño los padres no lo ayudan a desarrollar su inteligencia emocional ni a tener control sobre sus emociones, pues las mismas se salen de control y el niño a pesar de su edad parece un bebé por cómo se comporta.
  • La Sobreestimulación y la sobreprotección hacen de los niños seres dependientes, malcriados y desobedientes, y a medida que van creciendo demandan mucha más atención de sus padres y familiares y cuando no obtienen lo que quieren hacen rabietas y pataletas.
  • Muchos padres que miman y malcrían a sus hijos lo hacen porque el niño presenta alguna discapacidad o trastorno, que lo hace ser distinto al resto de los niños de su edad, estos niños presentan Dificultades con el lenguaje, por lo que su comunicación es escasa y al pedir algo y no le entienden estalla su rabieta.
  • La Ansiedad, la falta de sueño y la poca actividad física ejercen sobre los niños mucho estrés por lo que al estar estresados su manera de manifestarlo es mediante pataletas y rabietas.
  • Los Problemas en la escuela también son para los niños causa de sus rabietas, pues no quieren estar donde no son felices ni se sienten cómodos y seguros.
  • El Síndrome del Emperador este trastorno actualmente es muy popular y se presenta a cualquier edad, los niños suelen ser tiranos y déspotas con sus padres, hermanos, maestros y familiares. Al no conseguir lo que desea aplica sus técnicas de manipulación sobre todas las personas a su alrededor.

Posibles soluciones

Cuando un niño presenta alguno de estos signos u otros que señalen que necesita ayuda profesional, los padres deben de inmediato consultar al pediatra o al especialista que éste les indique.

Para que se le administre al niño un tratamiento terapéutico que lo ayude al control de sus rabietas.

Pero los padres pueden intentar en casa ayudar al niño, algunas sugerencias que pueden ser útiles son:

  • Usa el sentido del humor, jugar con el niño y lograr que disfrute de los juegos, también contarles anécdotas graciosas, chistes y ver películas graciosas pueden ayudar a que su carácter mejore notablemente.
  • Cuida el modelo que le estés ofreciendo a tus hijos, los niños imitan a sus padres, si en el hogar los padres suelen gritarse y alguno termina llorando así se comportará el niño. Si en el hogar ve manipulación y ataques de ira en alguno de sus padres, él imitará esta conducta que para él es algo normal.
  • Respeta las decisiones de tu hija/o que no interfieren en tus necesidades, el respeto es esencial en la educación y disciplina de los hijos, desde que son muy pequeños hay que inculcarles que si él o ella respeta, igualmente será respetado.
  • Preparar las salidas con la familia y cumplir con ellas, ya que los niños se emocionan mucho con los paseos familiares pero de igual manera se sienten muy decepcionados si las mismas se cancelan. De igual manera hacerlos participar, los hace sentirse llenos de alegría.
  • Mantener la calma para poder controlar su ataque de rabia, hablarle calmadamente le infunde tranquilidad y decirle que si deja de llorar le entenderán mejor que lo molesta también es una magnifica opción.
  • Dejar que se desahogue, darle tiempo y esperar para que se calme, luego de unos minutos acercarse al niño abrazarlo y preguntarle qué le pasa y cuál es el motivo de su rabia.
  • Hablar con tranquilidad, tratar de estar calmado hace que el niño se sienta escuchado, los gritos y amenazas no funcionan solo empeoran la situación.
  • No ceder a su petición si la misma es algo banal como por ejemplo: no querer jugar con un juguete sino con otro que no está a su alcance, o no querer comer lo que se le sirve.
  • Ante todo paciencia, es difícil pero necesario para poder controlar la situación y no llegar a cometer un error, como pegarle o sacudirlo.
  • Apenas notes que su estado es de calma, felicítalo pues así el niño sentirá que ha tenido un logro importante y se dará cuenta también de que su actitud no es la adecuada.
  • Háblale mientras se desahoga para que se vaya calmando y sienta que se le está prestando atención.
  • Llévalo a un lugar seguro en el que se pueda desahogar, sacarlo del ambiente donde comenzó la rabieta es beneficioso si el foco o causa está en ese lugar. Llevarlo a otro sitio y esperar a que se desahogue le dará calma y podrá exponer la causa de su molestia y rabia.

Los niños son pequeñas personas que sienten al igual que un adulto, la diferencia es que muchas veces ellos no saben controlarse y se dejan llevar por las emociones que sientan en el momento.

Si los padres se toman el tiempo necesario para explicarles a los niños que no siempre pueden tener rabietas por no tener algo, ellos sabrán que esa actitud no logrará que sus padres cedan a sus caprichos o les dejen hacer su voluntad.

Si el niño tiene algún trastorno que le ocasiona sus ataques de ira, sus padres deben buscar la asesoría profesional de un especialista, pues ya escapa de las manos tanto del niño como de los padres controlar la situación.

Los niños con ataques de ira muchas veces se lastiman a sí mismos, pues buscan que su rabia salga de su cuerpo y al mismo tiempo se frustran si no consiguen lo que quieren mediante la rabieta.

Los niños mayores de 3 años que siguen experimentando rabietas, puede que carezcan de atención por parte de sus padres, la rabia también trata de ser un medio para llamar la atención cuando los padres son distantes o ausentes.

De igual manera en estos casos los niños sienten impotencia y se desarrollan en ellos otras emociones negativas, ya que aparte de la carencia de amor también muchos son maltratados física y psicológicamente para lograr que no tengan tantas rabietas.

Preguntas Frecuentes

Este es un tema muy complejo pues existen muchos factores que influyen en que un niño tenga rabietas, también a estas causas se le suman las circunstancias que pueden originar que un niño de 6 años presente episodios de rabia incontrolada.

Ya a los 6 años los niños van al preescolar, y ahí conviven en otro ambiente.

Quizás no se adaptan a estar fuera de su zona de confort que representa su casa, y tampoco están acostumbrados a compartir sus juguetes con otros niños.

Es aquí donde los padres deben intervenir y hablar con el niño para que entienda que a partir de ese momento, su vida será de esta manera.

Una pregunta que frecuentemente se hacen los padres es:

¿Qué puede hacer si su hijo sigue teniendo rabietas?

Si a pesar de haber hablado con el niño, haberle aplicado un castigo o correctivo y haberlo llevado al pediatra no se observa ninguna mejoría en este aspecto, los padres deben hacer que un psicólogo infantil evalúe al niño.

Y de ser necesario, le aplique un tratamiento farmacológico y terapias, para que así el niño ya no tenga las constantes rabietas.

En algunas ocasiones la confusión de los padres es tan grande, que no distinguen entre berrinche, pataleta, rabieta o malestar.

Entonces los padres:

¿No están seguros si su hijo está teniendo un berrinche o una crisis?

Para diferenciar a uno de otro es importante que los padres observen la manera como llora el niño, el llanto es lo que indica en cuál de las situaciones está en niño.

Si el llanto es con gimoteo y el niño tiene la cara bañada en lágrimas, el niño está experimentando una crisis por algún motivo, los padres deben acercarse y hablarle suavemente para que el niño se calme y pueda decirles que le sucede.

Ahora si el llanto es intermitente y el niño no tiene lágrimas, pero su carita está enrojecida y suda mucho su llanto es por una pataleta o berrinche.

Para las madres es fácil reconocer el llanto de su hijo, ya que es ella quien está la mayor parte del tiempo con el niño.

Cuando un niño llora repentinamente y no logra decir porque llora la mayor parte del tiempo es por algún dolor físico, quizás se siente mal y no puede decir claramente a su madre que le duele, entonces recurre al llanto.

No siempre el niño con rabietas lo hace porque es malcriado.

En estudios realizados a niños maltratados físicamente, se ha podido demostrar que estos niños sienten mucho resentimiento, dudas y rechazo por los adultos y su manera de manifestar todas estas emociones, es haciendo berrinches y rabietas.

Y lo hacen para desahogarse, un poco, de todas estas negativas emociones.

Los padres deben prestar mucha atención a estas actitudes en sus hijos, más si ellos por distintos motivos no están siempre con el niño, ya que esta es una manera de comunicación que tienen los niños.

Preguntas frecuentes que nos hacemos con hijos de seis años de edad